Alzhéimer, cuándo acudir a una evaluación neurológica

A propósito del Día Mundial del Alzhéimer, especialista en neurología llama a reconocer las señales que pueden ir más allá de los olvidos y a buscar una evaluación neurológica especializada ante cambios persistentes en la memoria, la orientación o la conducta.

Olvidar dónde quedaron las llaves, tardar unos segundos en recordar un nombre o pasar por alto una cita puede ocurrir a medida que envejecemos. Sin embargo, cuando los olvidos dejan de ser aislados, interfieren con las actividades cotidianas o se acompañan de cambios en la orientación, el comportamiento o la capacidad para tomar decisiones, es importante prestar atención y considerar una evaluación neurológica para determinar sus posibles causas.

Cuando estas situaciones son persistentes y afectan la vida cotidiana, pueden estar relacionados con algún tipo de demencia; entre ellas, la enfermedad de Alzheimer. En México, la enfermedad de Alzheimer (EA) afecta aproximadamente a 1.8 millones de personas mayores de 60 años. Esta cifra podría alcanzar los 3,5 millones para año 2050, de acuerdo con un estudio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Si bien el alzhéimer es una enfermedad cerebral progresiva y la causa más frecuente de demencia, no es la única explicación posible detrás de un cambio cognitivo. Algunas afecciones médicas pueden producir síntomas que se parecen al deterioro cognitivo. Por ello, es recomendable buscar una evaluación neurológica especializada para alzhéimer, que determine con mayor precisión las posibles causas de los síntomas, establezca un diagnóstico oportuno y defina el abordaje terapéutico más adecuado.

Alteraciones cerebrales detrás de la pérdida de memoria

Pero ¿qué es exactamente la enfermedad de Alzhéimer? Debe su nombre al médico alemán Alois Alzheimer, quien en 1906 describió por primera vez alteraciones inusuales en el cerebro de una paciente que había presentado pérdida de memoria, desorientación y otros cambios cognitivos. Al examinar su tejido cerebral después de su muerte, identificó acumulaciones y fibras enredadas que hoy se conocen como placas de amiloide y ovillos neurofibrilares, dos de las principales características asociadas con la enfermedad.

“Las placas y los ovillos siguen considerándose las lesiones características de la enfermedad de Alzheimer”, explica la doctora Teresa Gomez-Isla, neuróloga a cargo de la División de Memoria de Massachusetts General Hospital. Estas alteraciones afectan progresivamente regiones del cerebro vinculadas con la memoria, el razonamiento, el lenguaje y la conducta, lo que ayuda a explicar por qué los síntomas pueden ir mucho más allá de los problemas de memoria.

La enfermedad suele afectar a personas mayores de 65 años y, aunque se desconoce su causa exacta, se considera que puede desarrollarse a partir de la combinación de distintos factores como los cambios cerebrales asociados con la edad, los antecedentes familiares y genéticos, algunos factores ambientales y aspectos del estilo de vida, como el nivel de actividad física.

A medida que estas alteraciones avanzan, comienzan a reflejarse en distintas capacidades cognitivas y conductuales. Al principio, los cambios pueden ser sutiles y variar de una persona a otra, pero tienden a hacerse más evidentes conforme progresa la enfermedad. Entre los signos y síntomas del alzhéimer en las etapas temprana e intermedia se encuentran:

• Pérdida de memoria

• Confusión

• Dificultad para realizar tareas cotidianas

• Cambios en el estado de ánimo y la personalidad

• Aumento de la ansiedad, la depresión o la agresividad

• Dificultad para hablar o comunicarse

• Cambios en los patrones de sueño

“Conforme la enfermedad progresa, la pérdida de memoria y la confusión se vuelven más evidentes. Las personas incluso pueden tener dificultades para reconocer a sus familiares o amigos”, señala la doctora Gomez-Isla.

Investigaciones abren posibilidades para detectar y tratar el alzhéimer

Aunque no existe una cura para el alzhéimer, hay ciertos medicamentos que pueden ayudar a controlar los síntomas. Recientemente, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha aprobado nuevos medicamentos para pacientes que se encuentran en las primeras etapas, los cuales reducen las placas de amiloide en el cerebro y pueden ralentizar la progresión de la enfermedad.

Para la especialista de Mass General Brigham, estos avances abren nuevas posibilidades: “Gracias a los nuevos medicamentos disponibles y una comprensión cada vez mayor de los orígenes del alzhéimer, podemos mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus cuidadores en todo el mundo”. Sin embargo, advierte que “todos somos únicos y respondemos de manera diferente a los medicamentos. Puede tomar algún tiempo encontrar el medicamento y la dosis adecuados para usted o su ser querido”.

Al mismo tiempo, la investigación continúa avanzando. En ese esfuerzo, Gomez-Isla y sus colegas de Mass General Brigham, institución comprometida con la enseñanza y la investigación para el desarrollo de nuevos tratamientos y curas para distintas enfermedades, estudian nuevas herramientas de diagnóstico y estrategias terapéuticas. “Esperamos utilizar estos conocimientos para predecir quién tendrá la enfermedad y desarrollar terapias que permitan retrasarla o prevenirla”, explica.

Una de esas líneas de investigación encontró que las dificultades para utilizar un menú telefónico sencillo podrían estar asociadas con un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer. “Los datos muestran que podríamos ser capaces de identificar y tratar a las personas mucho antes de que presenten síntomas significativos”, indica la especialista.

Otra evidencia proviene del seguimiento a largo plazo de una extensa familia colombiana con antecedentes de alzhéimer de inicio temprano debido a una mutación genética. En los portadores de esa mutación, los investigadores detectaron placas de amiloide hasta 15 años antes de la aparición de los primeros síntomas.

“Estos estudios pioneros nos brindan una visión más profunda de la enfermedad. Asimismo, ofrecen posibles pistas clave para desarrollar futuros tratamientos que puedan proteger a las personas y evitar que lleguen a desarrollar alzhéimer”, concluye la doctora Gomez-Isla.

A medida que la investigación abre nuevas posibilidades para la detección temprana y el desarrollo de tratamientos médicos avanzados para el alzhéimer, también cobra mayor relevancia el acceso a una evaluación neurológica especializada. Instituciones como Mass General Brigham, uno de los sistemas de atención médica más grandes de Estados Unidos, brindan a pacientes internacionales atención personalizada de alta calidad. De esta manera, acercan su experiencia médica y sus centros de excelencia a pacientes de distintas partes del mundo, facilitando el acceso a una atención especializada y adaptada a las necesidades de cada persona.

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