La pena de equivocarse al hablar, la vergüenza por la pronunciación, la falta de tiempo y experiencias poco satisfactorias están entre las principales barreras que detectó Berlitz México en su Estudio Buyer Persona 2025. Pero, ¿qué explica que, pese a estos obstáculos, el interés siga creciendo? Cerca de 20 mil alumnos se han inscrito en lo que va de 2026, un 5% más que en el mismo periodo de 2025.
Aprender inglés puede ser una meta recurrente para muchos mexicanos, pero dar el primer paso -o retomar un aprendizaje que quedó pendiente- no siempre resulta sencillo. Y el problema no necesariamente está en la falta de interés o de capacidades: detrás de esa postergación pueden existir factores emocionales, experiencias anteriores poco satisfactorias y dificultades para encontrar una modalidad que se adapte al ritmo de vida actual.
Así lo refleja el Estudio Buyer Persona 2025 de Berlitz México, que identifica distintas barreras que enfrentan sus alumnos al momento de aprender un idioma.
Para este estudio se realizaron cerca de 200 surveys en línea y 10 entrevistas uno a uno para alumnos entre edades de 24 a 45 años, completando así tres generaciones: X, millennials y centennials.
Entre las barreras detectadas por el estudio, aparecen la vergüenza por la pronunciación, el miedo a equivocarse frente a otras personas, la dificultad para organizar horarios, la frustración con cursos anteriores y la búsqueda de alternativas que combinen flexibilidad, interacción y una experiencia más profesional.
El miedo a equivocarse pesa más de lo que parece
Uno de los principales bloqueos está relacionado con la seguridad para hablar. De acuerdo con la información recopilada por Berlitz México, algunos alumnos entienden el inglés escrito, pero sienten vergüenza de su pronunciación y prefieren no exponerse al momento de hablar.
En otros casos, el problema aparece directamente al intentar expresarse: se traban, les da pena equivocarse frente a otras personas y terminan evitando situaciones en las que tendrían que utilizar el idioma. “Muchas veces el reto no está solamente en aprender vocabulario o reglas gramaticales. Existe también una dimensión de confianza: atreverse a hablar, equivocarse y volver a intentarlo es parte fundamental del proceso de aprendizaje”, explica Alejandro Martín del Campo, Director de Mercadotecnia de Berlitz México.
Del curso aburrido a una experiencia que conecte
Las experiencias previas también parecen tener un peso importante. El estudio identifica entre las barreras de los alumnos haber tomado cursos que se sienten aburridos o demasiado escolares, así como programas que prometen avances pero que no ofrecen seguimiento ni corrección.
La expectativa, por tanto, ha cambiado: ya no se trata solamente de encontrar una clase de inglés, sino de encontrar una experiencia de aprendizaje que resulte útil, dinámica y compatible con las necesidades de cada persona. “Hoy las personas buscan que aprender un idioma tenga sentido para su realidad. Necesitan sentir que existe acompañamiento, interacción y una ruta clara para avanzar”, señala Martín del Campo.
El factor tiempo: querer aprender, pero no poder acomodarlo
Otra de las barreras detectadas tiene que ver con la organización. Para quienes tienen jornadas laborales exigentes, responsabilidades familiares o múltiples actividades, comprometerse con clases en horarios fijos puede convertirse en un obstáculo.
El estudio muestra precisamente esa tensión: existe interés por aprender, pero no necesariamente disponibilidad para desplazarse o ajustarse a horarios rígidos.
Por eso, una parte de los alumnos buscan alternativas que permitan combinar interacción real con mayor flexibilidad, especialmente para quienes no quieren depender exclusivamente de clases presenciales ni de contenidos grabados.
¿Y qué pasa con quienes ya lo intentaron?
Las experiencias anteriores también pueden condicionar la disposición a volver a estudiar. Haber pasado por cursos que no cumplieron las expectativas, que no ofrecieron seguimiento o en los que el alumno no percibe avances puede generar frustración y finalmente, hacer que vuelva a postergar el aprendizaje.
Desde la perspectiva de Berlitz México, esto plantea un desafío para la industria: el objetivo no debería ser solamente conseguir que una persona se inscriba a un curso, sino lograr que encuentre una experiencia que le permita avanzar y mantener la motivación.
La interacción, la corrección y el acompañamiento adquieren especial relevancia en este punto, particularmente cuando el principal obstáculo del alumno es precisamente atreverse a hablar.
La demanda sigue creciendo
A pesar de estas barreras, los datos de Berlitz México muestran que existe una demanda sostenida por el aprendizaje de idiomas.
En lo que va de 2026, cerca de 20 mil alumnos se han inscrito en Berlitz México, cifra que representa aproximadamente un 5% de crecimiento frente al mismo periodo de 2025.
El dato permite observar una aparente contradicción: aunque existen múltiples razones que pueden llevar a una persona a postergar el aprendizaje del inglés, el interés por desarrollar esta habilidad continúa creciendo.
De acuerdo con el estudio Buyer Persona 2025, los alumnos eligen Berlitz México principalmente por la flexibilidad de horarios y modalidades, el enfoque en conversación real, profesores calificados, retroalimentación personalizada y la posibilidad de medir avances. También valoran las clases dinámicas, grupos pequeños, la reputación de la marca y opciones como becas o descuentos.
Por ello, para Berlitz México, esta situación plantea una oportunidad para cambiar la conversación en torno al aprendizaje de idiomas. “El aprendizaje de un idioma no debería estar asociado con la vergüenza de equivocarse. Equivocarse es parte del proceso y generar espacios donde las personas puedan practicar, recibir retroalimentación y ganar confianza puede ser determinante para que finalmente den ese paso”, concluye Martín del Campo.
