¿Tu hijo tiene influenza? Esto es lo que debes hacer

Mantener a tu hijo en casa, es el primer paso. Pero también hay otras consideraciones importantes que debes tener en cuenta.

“Mamá, siento frío y me duele todo…” Como madres y padres, pocas frases generan tanta preocupación. Los escalofríos y el cuerpo cortado suelen ser señales de influenza, especialmente en esta temporada.

A pesar de que los signos y síntomas pueden ser similares entre las infecciones respiratorias virales; cabe señalar que, a diferencia de un resfriado común, los malestares de la influenza suelen aparecer de forma repentina.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, estos son los signos y síntomas que puede presentar tu hijo si ha contraído el virus de la influenza:

  • Fiebre y escalofríos
  • Tos persistente
  • Dolor de garganta
  • Dolores musculares o “cuerpo cortado”
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga (cansancio)
  • Vómito y diarrea, aunque esto puede presentarse en algunas personas, es más común en los niños

Recuerda que no todos los síntomas tienen que estar presentes al mismo tiempo; de hecho, muchas personas pueden tener influenza sin desarrollar fiebre.

Para confirmar que se trata del virus de la influenza —y no de un resfriado común o incluso una infección estomacal— es fundamental realizar una prueba diagnóstica. Esto permite obtener un resultado preciso y oportuno, facilitando que el profesional de la salud indique un tratamiento temprano y adecuado, reduciendo complicaciones y evitando el uso innecesario de medicamentos.

En este sentido, Abbott cuenta con pruebas rápidas de uso profesional que pueden realizarse en farmacias, ofreciendo resultados en minutos. Entre ellas se encuentra una prueba dual que detecta influenza y COVID-19 a partir de una sola muestra, así como una prueba específica para influenza. Estas soluciones permiten diferenciar de manera ágil entre virus con síntomas similares y respaldan decisiones médicas informadas. Contar con un diagnóstico confiable también es clave para evitar la automedicación, que puede enmascarar síntomas, retrasar el tratamiento correcto y aumentar el riesgo de complicaciones.

Además, se recomienda informar de inmediato a la dirección de la escuela a la que asiste tu hijo. “De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es fundamental avisar que se trata de influenza para que la comunidad escolar pueda tomar precauciones, ya que es un virus muy contagioso y un tema de salud pública. Esto también ayuda a que otros padres estén atentos y se eviten brotes mayores en el salón de clases”, comenta el Dr. Oscar Guerra, Director Médico en Abbott.

Las escuelas suelen contar con protocolos establecidos para estos casos, que pueden incluir notificar al personal docente y a los demás padres de familia sobre una posible exposición al virus de la influenza. Asimismo, pueden reforzar medidas preventivas como programar momentos específicos para el lavado de manos durante la jornada escolar, recordar a los alumnos la aplicación de la “técnica del estornudo de etiqueta” (toser o estornudar en la parte interna del codo) y promover el uso de pañuelos desechables.

Es importante considerar que una persona puede transmitir el virus incluso antes de que aparezcan los síntomas más evidentes, y que los salones de clase son entornos donde la influenza se propaga con facilidad. Por ello, el personal de salud escolar o la enfermería puede aprovechar la situación para recordar a toda la comunidad la importancia de vacunarse contra la influenza, en caso de no haberlo hecho aún.

Tratamiento de la influenza

Contar con un diagnóstico preciso para tu hijo aumenta las posibilidades de que reciba el tratamiento adecuado. Esto es fundamental en el caso de la influenza, ya que los medicamentos antivirales deben administrarse dentro de las primeras 48 horas a partir de que aparecen los síntomas para que sean realmente efectivos.

Estos fármacos no solo ayudan a reducir el tiempo que dura la enfermedad, sino también son clave para prevenir complicaciones graves, como la neumonía o infecciones de oído, que son comunes en los niños.

El camino hacia la recuperación

Cuando tu hijo se recupera de la influenza en casa, hay medidas adicionales que pueden favorecer su bienestar. Asegúrate de que se mantenga bien hidratado: el agua, las bebidas con electrolitos y las sopas son las mejores opciones. Evita los refrescos y las bebidas con cafeína. En caso de dolor de garganta, los caramelos con ingredientes naturales como la miel pueden ayudar a aliviar la molestia.

También se recomienda tener a la mano medicamentos de venta libre que ayuden a aliviar los síntomas de la infección, como aquellos que reducen el dolor corporal o la fiebre, siempre bajo la indicación de un profesional de la salud. Asimismo, es útil contar con pañuelos, compresas de vapor y otros artículos que faciliten el reposo. No olvides desinfectar con frecuencia juguetes, manijas de puertas y baños para reducir el riesgo de contagio entre otros miembros de la familia.

Durante este periodo, el enfoque debe estar en la recuperación, no en las obligaciones escolares. Es aconsejable reprogramar las tareas con el docente para que tu hijo pueda reincorporarse de forma gradual conforme disminuyan los síntomas.

La orden de regreso a clase

Cuando tienes que tomarte un tiempo libre del trabajo o hacer malabares con los pendientes, puede ser tentador enviar a tu hijo de vuelta a la escuela tan pronto como comience a sentirse mejor. Sin embargo, de acuerdo con Instituto Mexicano de Salud Social (IMSS), se recomienda que los niños enfermos con influenza permanezcan en casa durante al menos siete días después del inicio de los síntomas, o hasta 24 horas después de su completa desaparición.

Identificar los síntomas de forma temprana es fundamental, no solo para acelerar la recuperación del paciente, sino para proteger la salud de la familia y la comunidad. Es vital que los niños permanezcan en casa hasta cumplir 24 horas consecutivas sin fiebre, sin haber recurrido al uso de analgésicos o antitérmicos para ocultar los síntomas. Regresar a las aulas antes de tiempo, incrementa el riesgo de que su menor pueda contagiar a sus compañeros de aula”, comentó el Dr. Guerra.

Si bien el proceso de recuperación puede variar en cada familia, el compromiso bcon la salud pública comienza con una detección oportuna y el respeto a los tiempos adecuados de convalecencia.

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