Hay señales que pueden parecer parte de la vida cotidiana: dejar de contestar mensajes, cancelar planes con amigos, dormir demasiado, perder el interés por actividades que antes disfrutábamos o sentir que incluso las tareas más sencillas requieren un esfuerzo enorme.
Pero cuando estos cambios persisten y comienzan a afectar la vida diaria, podrían ser algo más que una “mala racha”.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar la capacidad de una persona para desenvolverse en el trabajo, la escuela, las relaciones familiares y la vida social. En algunos casos, puede llegar a asociarse con pensamientos suicidas.
De acuerdo con Emily Mae Sullivan, DO, psiquiatra de Mass General Brigham, reconocer estos cambios puede ser un primer paso para que una persona reciba apoyo.
No siempre se ve como tristeza
Uno de los principales retos para identificar la depresión es que no todas las personas la experimentan de la misma manera.
La tristeza o el estado de ánimo deprimido son señales conocidas, pero también pueden aparecer pérdida de interés o placer, fatiga, problemas para dormir —o dormir demasiado—, cambios de peso o apetito, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad y pensamientos suicidas.
También pueden aparecer síntomas físicos. Algunas personas experimentan más dolores corporales, un incremento del dolor crónico, malestar estomacal o estreñimiento.
Una señal que puede pasar desapercibida: dejar de hacer lo que antes disfrutabas
Uno de los cambios que familiares y amigos pueden detectar es el aislamiento.
Una persona que normalmente disfrutaba reunirse con amigos puede comenzar a rechazar invitaciones. Alguien que tenía entusiasmo por sus hobbies puede perder completamente el interés.
“No tener motivación para hacer cosas” es una de las experiencias que la doctora Sullivan escucha con frecuencia en pacientes con depresión.
Por eso, prestar atención a los cambios en el comportamiento puede ser tan importante como identificar la tristeza.
La depresión puede manifestarse de manera diferente
En los hombres, por ejemplo, puede aparecer irritabilidad, enojo, agresividad, conductas de riesgo, consumo excesivo de alcohol, problemas de concentración o dolores físicos.
En las mujeres pueden presentarse cambios de ánimo, pérdida del interés por actividades que antes disfrutaban y, en algunos casos, aumento del apetito o del sueño.
En adolescentes, una señal particularmente importante puede ser un cambio repentino en su vida social: dejar de ver a sus amigos, faltar a la escuela o evitar conversar con sus padres y personas cercanas.
En adultos mayores, la depresión puede manifestarse principalmente a través de la pérdida de interés por actividades que anteriormente disfrutaban y mediante síntomas físicos, irritabilidad o alteraciones del sueño.
Hablar también es una forma de prevención
Precisamente, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, busca generar conciencia de que el suicidio puede prevenirse. Para 2024-2026, la campaña internacional tiene como eje “Changing the Narrative on Suicide”, con el llamado a iniciar conversaciones abiertas y compasivas sobre el tema.
Esto significa que una conversación puede comenzar mucho antes de que exista una crisis.
Preguntar a alguien cómo se siente, escuchar sin juzgar y prestar atención a cambios importantes en su comportamiento pueden ayudar a que una persona no atraviese sola un momento difícil.
Mass General Brigham recomienda que quien sospeche que está atravesando una depresión hable inicialmente con un profesional de atención primaria. No es necesario llegar con un diagnóstico: explicar que algo ha cambiado —por ejemplo, que ya no se disfrutan actividades que antes eran importantes o que existen pensamientos negativos recurrentes— puede ser suficiente para iniciar una evaluación y, si es necesario, recibir atención especializada.
Una conversación puede ser el primer paso
Hablar de depresión y suicidio no significa provocar estos pensamientos. Por el contrario, abrir espacios de conversación puede contribuir a reducir el estigma y facilitar que quienes necesitan ayuda puedan buscarla.
Como señala la OMS, el objetivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio es precisamente cambiar la narrativa: pasar del silencio y el estigma hacia una conversación basada en empatía, comprensión y apoyo.
Si tú o alguien cercano presenta pensamientos de suicidio o de hacerse daño, es importante buscar ayuda profesional y atención de emergencia de inmediato.
