Aura Frames propone una reflexión sobre el papel de la fotografía en la ofrenda mexicana del Día de Muertos y sobre cómo las familias separadas por la distancia pueden participar en esta tradición.
Pregúntale a cualquiera que haya montado un altar de Día de Muertos cómo se arma la ofrenda, y la respuesta rara vez está en primera persona del singular. Uno pone el papel picado, otro las flores y otro más consigue la bebida que le gustaba al difunto. El fotógrafo mexicano Xermen Jonguitud, que lleva seis años documentando la celebración del Día de Muertos en la Huasteca potosina, nos comparte que lo ha visto repetirse de casa en casa: los distintos integrantes de la familia aportan objetos específicos y la ofrenda se construye con esos elementos.
Esa es una buena parte de su sentido. Generalmente, el altar y la ofrenda son el resultado de la colaboración de familiares y amigos que aportan su tiempo y elementos para recordar juntos a quienes ya han partido.
La foto no la pone cualquiera. La pone quien tenga una.
De todos los elementos del altar, la fotografía es la que da identidad, la que señala, sin lugar a dudas, a quién se honra. Y, sin embargo, es el único elemento que no se construye entre todos. Se coloca la imagen que alguien de la familia tenga a mano. El problema es que casi nunca es la mejor imagen disponible. Es la que estaba impresa.
Jonguitud cuenta el caso de un hombre a quien documentó durante años, primero junto a su esposa y después solo, sosteniendo el retrato de ella en el altar. Cuando él murió, la familia tenía una fotografía profesional de él. Pero eligió otra: una imagen cotidiana, tomada con un teléfono. No escogieron la buena foto que Jonguitud tomó. Escogieron la verdadera.
Esa elección se repite en los altares mexicanos más de lo que se cree: el pescador en su oficio, el médico con su estetoscopio, la abuela cocinando como solo ella sabía. Lo que llega al altar no se mide por su calidad técnica, sino por cuánto se parece a quien se fue.
Y las fotos verdaderas tienen un problema: están repartidas en los álbumes y, cada vez más, en las galerías de los teléfonos celulares de la familia.
Quien está lejos también tiene algo que poner
En millones de familias mexicanas hay alguien en otra ciudad, en otro estado u otro país. Esa persona no puede traer el pan ni acomodar las flores. Pero muy probablemente conserva en su teléfono la foto que nadie más tiene: la del aquel viaje, la de la comida de hace tres años, la de un día sin importancia que de pronto se volvió el último recuerdo.
Hoy eso se resuelve de alguna manera. El fotógrafo Jonguitud lo ha observado en las ofrendas que documenta: cuando el difunto vivía lejos, la familia conseguía su imagen en redes sociales. Funciona, pero depende de que alguien la busque, la imprima y la tenga a tiempo.
Un marco de fotos digital colaborativo resuelve exactamente ese problema. En un marco de Aura Frames, varias personas pueden enviar fotografías desde donde estén, no hay un límite de colaboradores, aunque la idea es que sea el círculo cercano: la familia y los amigos íntimos. De esta forma, las mejores imágenes lucirán en la ofrenda y cualquiera podrá sumar su granito de arena utilizando la app de Aura desde su teléfono.
Un marco digital no sustituye a ese retrato impreso que durante años ha ocupado el centro de la ofrenda. Lo acompaña, y suma las fotos que antes no tenían un espacio en la celebración.
También las que están en papel
No todo el archivo familiar está en un celular. Buena parte sigue en fotos en papel organizadas en un álbum, almacenadas en una caja, o colgadas en la pared de casa de la abuela: las fotos de juventud, las de la boda, las que nadie ha visto en veinte años porque solo hay una copia.
La aplicación de Aura permite escanear fotografías impresas tan fácilmente como capturarlas con el teléfono y agregarlas al marco. Para una ofrenda, eso significa que el retrato que existe en una única copia puede llegar al altar sin moverse de su lugar.
Si ya tienes un marco Aura en casa
Un detalle práctico, para quien ya disfruta de un marco Aura en casa. Un marco familiar suele tener decenas o cientos de imágenes: cumpleaños, vacaciones, los niños. No son las fotos que queremos para una ofrenda.
Pero para darle ese uso temporal, no hace falta borrar nada. Desde la aplicación se elige qué fotografías se muestran y cuáles no, sin eliminarlas. Durante la celebración del Día de Muertos, únicamente quedan visibles las de la persona a quien se honra; después, la colección vuelve a su estado habitual.
Es un gesto pequeño y reversible: el mismo marco que todo el año muestra a la familia, durante unos cuantos días se dedica a las imágenes de quien ya no está.
Algunas funciones de los Marcos Aura que sirven para una ofrenda
- Invita a otras personas a contribuir con sus fotos al marco digital Aura. No hay límite de participantes. Tan sencillo como descargar la aplicación y compartirlas de forma remota.
- Escanea tus fotografías impresas desde la aplicación en la función “Agregar fotos”.
- Selecciona temporalmente una o varias imágenes que deseas mostrar en la ofrenda, no tienes que borrar el resto de las fotos en tu marco. Utiliza el interruptor disponible que aparece al tocar la foto en la galería de la app. Elige encender o apagar “En la presentación” para que la imagen se muestre o no en la pantalla.
- Dale un sutil toque de color a las fotos monocromáticas con la función “Colorear”, que aplica un elegante filtro a las imágenes de antaño.
- Aprovecha la función de “Agregar un título” para escribir un pie de foto que dé contexto a la imagen y aparezca discretamente en la parte inferior izquierda de la pantalla.
- Agrega todas las fotos que quieras. El almacenamiento es ilimitado, y no tienes que pagar una suscripción, ni mensualidades.
Lo que no cambia
Las familias mexicanas están cada vez más repartidas en el país y el mundo, y la distancia hace difícil algo que antes se daba por hecho: que todos pudieran poner algo en el altar.
Ahí es donde la tecnología puede ser útil, no por lo que agrega, sino por lo que permite seguir haciendo. Acercar lo que está lejos, reunir lo que está disperso, hacer que quien no puede estar presente igual participe.
La ofrenda mexicana lleva siglos siendo una obra colectiva. Cada quien aporta lo suyo. ¿Por qué la fotografía tendría que ser la excepción?
