Papás en la cancha: El entrenamiento de gimnasio para compartir la pasión del futbol en familia

A propósito del gran torneo de verano y el Día del Padre, el entrenamiento de fuerza se convierte en el aliado perfecto para que los papás disfruten del balón con sus hijos de forma segura y sin lesiones.

El futbol es una de las actividades deportivas más populares entre las familias mexicanas y, para muchos padres, representa una oportunidad de convivir con sus hijos mientras se mantienen activos. Y con la emoción del gran torneo del verano, la fiebre deportiva no solo despierta el entusiasmo por ver los partidos, sino también las ganas de salir a la cancha a jugar. En el marco del Día del Padre, este deporte se convierte en la excusa perfecta para que papás e hijos estrechen lazos y se mantengan activos.

Sin embargo, para que las retas del fin de semana sigan siendo un momento de diversión y convivencia familiar, es fundamental preparar el cuerpo. Jugar futbol de manera recreativa exige un esfuerzo físico importante y, de acuerdo con la Clínica de Fisioterapia de la UNAM, las lesiones en tobillos y rodillas son de los percances más comunes entre los deportistas que practican esta actividad sin una preparación previa.

Para evitar estos contratiempos y asegurar que los papás sigan siendo los mejores compañeros de juego de sus hijos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda incorporar actividades de fortalecimiento muscular al menos dos veces por semana.

El entrenamiento de fuerza en el gimnasio es, de hecho, la mejor estrategia para proteger las articulaciones y mejorar el rendimiento de forma segura.

Para aquellos papás que quieren cuidar su salud y disfrutar al máximo de cada partido en esta temporada de balompié, existen cuatro pilares infaltables en el gimnasio:

  • Sentadillas: El ejercicio base para desarrollar la fuerza y la estabilidad en las piernas, lo que protege las rodillas al momento de correr o saltar.
  • Peso muerto: Fortalece los músculos de la parte posterior de las piernas y la cadera, fundamentales para ganar velocidad y resistir el cansancio durante todo el partido.
  • Desplantes: Contribuyen a mejorar el equilibrio y la coordinación en movimientos de un solo lado, algo crucial para los cambios de dirección repentinos y los recortes en la cancha.
  • Trabajo de Core: El abdomen y la espalda baja actúan como el escudo protector del cuerpo. Un core fuerte ayuda a mantener el equilibrio en los choques por el balón y previene los molestos dolores lumbares.

Este Día del Padre, el mejor regalo no es un objeto material, sino la oportunidad de construir un estilo de vida saludable que permita a los papás seguir compartiendo pasiones con sus hijos por muchos años más. Integrar el gimnasio como el complemento de la cancha es la jugada perfecta para mantenerse en forma, prevenir lesiones y disfrutar con total seguridad de esa gran conexión que solo el futbol puede generar en familia.

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