La clave no es estudiar más, sino practicar mejor: expertos explican cómo utilizar la inteligencia artificial para reforzar el aprendizaje del inglés dentro y fuera del aula.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por quienes buscan aprender inglés. De acuerdo con el estudio “Idiomas y Habilidades 2025”, el 34% de los estudiantes en México ya utiliza herramientas de IA para crear y corregir frases, practicar conversaciones o resolver dudas relacionadas con el idioma.
Sin embargo, para aprovechar realmente su potencial, es importante utilizarla como una herramienta de práctica y refuerzo, y no como un sustituto del aprendizaje estructurado. En este contexto, especialistas de Berlitz comparten cinco hacks para sacar el máximo provecho de la inteligencia artificial al aprender inglés.
“Existe la inquietud de si la IA podría sustituir a los instructores, pero en realidad funciona como un aliado estratégico. La tecnología amplía el tiempo de práctica y genera más oportunidades para que los estudiantes se enfrenten a conversaciones naturales, mientras que el instructor sigue siendo clave para guiar, motivar y acompañar el proceso“, señaló Alejandro Martín del Campo, Director de Mercadotecnia de Berlitz Latam.
En este contexto, especialistas de Berlitz comparten cinco hacks para sacar el máximo provecho de la inteligencia artificial al aprender inglés.
1. Convierte la IA en tu compañero de conversación disponible 24/7
Uno de los mayores retos para aprender un idioma es encontrar con quién practicar de manera constante. Las herramientas de IA permiten simular conversaciones sobre prácticamente cualquier tema, desde una entrevista laboral hasta pedir comida en un restaurante o participar en una reunión de negocios.
La recomendación es dedicar entre 10 y 15 minutos diarios a conversar en inglés con estas plataformas, pidiéndoles que adapten el nivel de dificultad y corrijan errores al finalizar la conversación. Esta práctica frecuente ayuda a ganar fluidez y confianza sin la presión que muchas personas sienten al hablar con otros.
2. Utiliza la IA para identificar tus errores recurrentes
Muchas personas cometen los mismos errores gramaticales o de vocabulario una y otra vez sin darse cuenta. La IA puede convertirse en una especie de “espejo lingüístico” que detecte patrones de error.
Un ejercicio útil consiste en pedirle que revise varios textos escritos por el estudiante y que identifique cuáles son los cinco errores que más repite, explicando por qué ocurren y cómo corregirlos. Esto permite enfocar el estudio en áreas específicas y avanzar más rápido.
3. Crea simulaciones de situaciones reales antes de enfrentarlas
La inteligencia artificial permite ensayar escenarios específicos que podrían generar nerviosismo en la vida real.
Por ejemplo, se puede practicar una entrevista de trabajo en inglés, una presentación profesional, una reunión con clientes internacionales o incluso conversaciones para un próximo viaje. Al simular estas situaciones varias veces, el estudiante llega mejor preparado y con mayor seguridad cuando enfrenta el contexto real.
4. Aprende vocabulario útil para tus objetivos personales o profesionales
Uno de los errores más comunes al estudiar un idioma es memorizar palabras que rara vez se utilizarán en la vida cotidiana.
Con ayuda de la IA es posible crear listas de vocabulario adaptadas a necesidades concretas. Un profesionista puede solicitar términos relacionados con su industria; un estudiante puede enfocarse en vocabulario académico; y alguien que planea viajar puede practicar expresiones frecuentes en aeropuertos, hoteles o restaurantes.
Esta personalización permite que el aprendizaje sea más relevante y práctico desde el primer día.
5. Pide explicaciones, no sólo respuestas correctas
La verdadera ventaja de la inteligencia artificial no está únicamente en corregir errores, sino en ayudar a entender por qué ocurren.
En lugar de preguntar simplemente si una frase es correcta, los expertos recomiendan pedir explicaciones adicionales, ejemplos de uso y comparaciones con otras estructuras gramaticales similares.
Por ejemplo: “Explícame por qué esta oración es incorrecta y muéstrame tres formas naturales en las que un hablante nativo la utilizaría”. De esta manera, el estudiante desarrolla comprensión y no sólo memorización.
Un complemento, no un reemplazo
Aunque la inteligencia artificial puede ampliar significativamente las oportunidades de práctica, los especialistas coinciden en que el acompañamiento humano sigue siendo fundamental para desarrollar habilidades de comunicación reales.
“La interacción humana sigue siendo un pilar en nuestros programas. La mayoría de ellos mantiene clases con instructores, mientras que la IA funciona como un soporte adicional fuera del aula, permitiendo que los estudiantes practiquen con avatares que simulan conversaciones, entregan respuestas y corrigen errores, ayudándolos a alcanzar sus metas de comunicación en menos tiempo“, agrega Martín del Campo.
Por ello, la mejor estrategia consiste en combinar ambos mundos: aprovechar la disponibilidad y personalización de la inteligencia artificial mientras se mantiene el acompañamiento experto que permite convertir la práctica en una verdadera capacidad de comunicación.
